La República Catalana

News Comment/COMENTARI AL DIA

Spanish or Catalan-Style Divorce/DIVORCI A L’ESPANYOLA O A LA CATALANA

Spanish or Catalan-Style Divorce

 

Violent Spanish-style divorce or common sense Catalan-style divorce? Below: Alfonso Echazarra contemplates the barrenness of political thought in Madrid.

 

Madrid has reacted in very different ways to Catalan independence. The PP with Spanish-style divorce threats, El Mundo uncovering the corruption of CiU, which does a great service to Catalonia, and El Pais with usually sensible comments, like Madrid sociologist Alfonso Echazarra who proposes Catalan-style divorce through a constitutional referendum:

 

“The current territorial organization of Spain is increasingly disliked by citizens as is well-known and reflected in recent polls and in the growing “fatigue” between Catalonia and Spain. The pro-independence side will sweep in the Catalan elections and Mas will come triumphantly to Madrid to propose a constitutional reform allowing self-determination or, alternatively, a new fiscal pact similar to the Basque. Given this likely outcome, many from “Madrid” ask: And then what? Mariano Rajoy has little courage and less determination so that his preferred option will be to close his eyes and wait until the conflict is resolved by magic. Unfortunately there are no natural equilibriums and automatic stabilizers and nationalist fervour will not diminish. Of course, we cannot rule out the possibility that, in a strong reaction of Catalan nationalists to the predictable central government rejection, there will be a dormant phase as with the Basque Ibarretxe Plan. However, the unfulfilled expectations of greater autonomy come from afar so that the Catalan Question will remain unresolved and fester on with unnecessary damage to all parties. The second outcome, preferred by the most reactionary elements, would actively attack this Catalan drift. Put another way, a policy of enforced Spanishness a la Wert would be implemented. Leaving aside its dubious efficacy, this policy would be a return to evil times. The third outcome would be to offer a new fiscal pact. This would further increase the asymmetry and dysfunctions of the Spanish tax system. Unless the fiscal pact was similar to the Basque quota, independence would continue to grow to the ultimate goal of paradise, permanently   reclaiming new responsibilities. Our state is a de facto autonomous federation but this has not resolved the Catalan Question. Of all the outcomes, the bravest and most advantageous would be to incorporate the right of self-determination into the Constitution, as long as certain conditions are met, ranging from the equitable sharing of public debt to the inability to hold a new referendum for a long period of time. This would give an answer to those who want greater symmetry, stability and efficiency to the territorial model, and also to those who reclaim the right to self-determination. On the one hand, supporters of independence would be satisfied that their membership is voluntary and that fiscal grievances would have consequences in referendums of self-determination. This would involve replacing the heavy boot of “one size fits all” -whose sole object is to impose “the indissoluble unity of the Spanish nation-” with the right of self-determination. It would help Spanish society to decide, without perverse pressures or inertias, what territorial model is preferred. And those who want to jump on the recent bandwagon of federalism, do so for principles and not merely to extinguish the fire of secessionism. Otherwise they repeat the same mistake of the past 30 years. Our state is a de facto autonomous federation but this has not led to fixing the Catalan Question. It is not that it is too late, rather that we have never wanted to speak the same language. While Madrid debated whether to have more or less federalism, Catalans reclaimed their right to decide. Those who ask what would happen if the referendum for independence won, well it would mean to advance what is inevitable, with the creation of a new more balanced territorial model that avoids entrenched conflicts. After all what is painful in a divorce is not necessarily the absence of a partner, but the years before the separation process. Nor would this need be a bitter divorce because, as members of the European Union, and ignoring the many threats of little credibility expressed by both parties, all that would happen is a move to the house opposite.”

(“El peaje es el referéndum. La inclusión del derecho a la autodeterminación en la Constitución es la salida más valiente y ventajosa a la crisis del modelo territorial,” by Alfonso Echazarra, El Pais, 21 November 2012)

 

Divorci a l’espanyola o a la catalana

 

Alfonso Echazarra contempla la buidor del pensament polític madrileny. Primera foto: Violència del divorci a l’espanyola o seny del divorci a la catalana?

 

Madrid ha reaccionat de maneres ben diverses davant la independència de Catalunya. El PP amb el divorci a l’espanyola de les amenaces, El Mundo destapant la corrupció de CiU, que fa un gran favor a Catalunya,  i El Pais comentant sovint assenyat, com el sociòleg madrileny Alfonso Echazarra  que proposa un divorci a la catalana per referèndum constitucional:

 

“Que la actual organización territorial de España desagrada cada vez a más ciudadanos es un hecho conocido por todos, bien reflejado en las recientes encuestas y en la creciente “fatiga entre Cataluña y España”. El bando independentista arrasará en las elecciones y Mas acudirá triunfalmente a Madrid y propondrá la reforma constitucional que permita la autodeterminación o, en su defecto, un nuevo pacto fiscal parecido al vasco. Ante esta verosímil tesitura, muchos desde “Madrid” nos preguntamos, ¿y entonces qué? Conociendo la valentía y determinación de Mariano Rajoy, la opción preferida consistiría en cerrar los ojos y esperar a que el conflicto se resuelva por arte de magia. Desgraciadamente no existen equilibrios naturales ni estabilizadores automáticos. Es decir, el fervor nacionalista no disminuirá. Por supuesto, no hay que descartar la posibilidad de que, a una reacción enérgica del catalanismo a la previsible negativa del Gobierno, le siguiera un estado de latencia como ocurrió con el Plan Ibarretxe. Sin embargo, dado las expectativas frustradas de mayor autonomía que vienen de lejos, la cuestión catalana no se resolvería, alargándose ad infinitum y perjudicando innecesariamente a todas las partes. La segunda opción, muy del gusto de los sectores más recalcitrantes, consistiría en adoptar un papel activo intentando frenar la deriva catalanizadora. O, dicho de otra forma, se trataría de aplicar una política de españolización, a la Wert. Dejando de lado su dudosa eficacia, esta política nos recuerda a otros tiempos peores. La tercera opción pasaría por ofrecer un nuevo pacto fiscal. Éste incrementaría todavía más la asimetría y disfuncionalidad del sistema fiscal español. A no ser que el pacto fiscal fuera similar al cupo vasco, Los independentistas proseguirían su camino hacia su ansiado paraíso reclamando nuevas competencias. Nuestro estado autonómico es de facto federal y no ha servido para solucionar la cuestión catalana. De entre todas las alternativas, la más valiente y ventajosa sería la inclusión del derecho de autodeterminación en la Constitución, siempre y cuando se cumplan una serie de condiciones, que van desde el reparto equitativo de la deuda a la imposibilidad de celebrar un nuevo referéndum durante un largo periodo de tiempo. Ayudaría a dar respuesta tanto a los ciudadanos que desean mayor simetría, estabilidad y eficiencia al modelo territorial, como a los que reclaman el derecho a la autodeterminación. Por un lado, los independentistas gozarían de la tranquilidad de saber que su pertenencia es voluntaria y que los agravios fiscales acarrearían consecuencias en los referéndums de autodeterminación. Es decir, se trataría de sustituir el peaje del “café para todos”, cuyo único mérito ha sido mantener “la indisoluble unidad de la Nación española”, por el del derecho de autodeterminación, que serviría para que la sociedad española decidiese, sin presiones ni inercias perversas, su modelo territorial preferido. Y a los que se han subido recientemente al tren del federalismo, hacedlo por principio pero no para apagar el fuego del secesionismo. En primer lugar, porque repetiríamos el mismo error de los últimos 30 años. En segundo lugar, porque nuestro estado autonómico es de facto federal y no ha servido para solucionar la cuestión catalana. Y no hemos llegado tarde, es que nunca quisimos hablar el mismo idioma. Mientras que aquí debatíamos si queríamos más o menos federalismo, allí se reclamaba el derecho a decidir. Algunos os preguntaréis qué pasaría si el referéndum por la independencia triunfara. Pues bien, significaría adelantar lo inevitable, crear un nuevo modelo territorial más equilibrado y evitar el enquistamiento del conflicto. A fin de cuentas, lo doloroso del divorcio no es necesariamente la ausencia de la pareja, sino los años previos al proceso de separación. Tampoco éste sería un divorcio al uso porque en el marco de la Unión Europea, y a pesar de la multitud de amenazas no creíbles vertidas por ambas partes, sólo cabría mudarse a la casa de enfrente.”

(“El peaje es el referéndum. La inclusión del derecho a la autodeterminación en la Constitución es la salida más valiente y ventajosa a la crisis del modelo territorial,” per Alfonso Echazarra, El Pais, 21 novembre 2012)

23 November 2012 - Posted by | News comment/Comentari al dia, Politics/Política | ,

No comments yet.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: